viernes, 2 de enero de 2009

CANT A LA MARE

Homenatge a la vida
bella imatge d´humildesa
déu la tinga beneïda
com si fóra una princesa.


La que no demana res
tot a canvi de l´amor
que li naix al rebre un bes
del que té pel seu tresor.


Els fills són com rierols
que a poc a poc van al mar
qualsevol camí és bo
si a tu ens ha de guiar.


Dues llàgrimes dels ulls
t´apareixen al anar-me´n
sens saber volguda mare
que mai vull abandonar-te.


Que em vas ajudar a ser
La persona que Déu mana
Per això el meu voler
sempre cap a tu emana.


Hui els teus cabells són blancs
pàl·lida la teva cara
què importa tot el físic
si duc la sang teva encara.


Mai res ens distanciarà
en la terra com al cel,
quan estigues lluny de mi
miraré el més bell estel.


Els fills són com rierols
que a poc a poc van al mar
qualsevol camí és bo
si a tu ens ha de guiar.

Lletra: Esther Castellet Alcacer Música: Jesús Vinuesa. Cantada per les Veus Torreblanquines. DEL LLIBRE "DEJADME SER POETA"

BORDADORA

Bordadora que bordas amores,
niña guapa y de cara gitana,
que vas bordando las rojas flores
que divisas desde la ventana.


Gitanilla morena y rendida,
tu piel es pálida y sin color,
y esa camisa verde y florida
pinta de alegría tu blancor.


Bordas de claveles los mantones
de lindos jazmines las cortinas;
bordas el cielo de corazones
y de estrellas brillantes y finas.


El viento guerrero está celoso
porque no le has bordado un clavel
y exclama con grito tembloroso
que nunca, jamás te olvides de él.


Tus dedos son como largos ríos,
la aguja te permite remar
por mil lugares desconocidos
bordados por tu triste mirar.


Campos bordados de mariposas
y entre las flores descansa abril;
en tu balcón ya nacen las rosas
perfumadas por el perejil.


A lo lejos se oye la campana,
su vocecita es dulce y divina;
la niña se asoma a la ventana
y ve a un peregrino que camina.


Las negras nubes besan el cielo
mientras la tarde medita muerta;
la niña está temblando de miedo
porque alguien llama a su oscura puerta.


No puede ser el viento guerrero
ya que hace rato que se ha dormido
en una gran cuna de romero
que bordó la niña con cariño.


En la oscura noche mentirosa
rezaba en voz alta aquella puerta
y la niña estaba cavilosa
escuchando tan enorme fuerza.


Finalmente ella decidió abrir
pero creía que un enemigo
llamaba para hacerle sufrir
o paliza sería el castigo.


Pero el que llamaba era un mendigo
Que cansado buscaba el calor
Que le prestaría algún amigo
Abriéndole su gran corazón.


-Gracias niña por dejarme entrar,
pues es duro dormir en el campo
más ahora que se va a adornar
de transparentes copitos blancos.

-Descanse hermano y no tenga pena,
descanse y recupere el aliento
que pienso prepararle la cena
y calmar su corazón sediento.


La mocita fue hacia la cocina
mientras aquel mendigo esperaba
con la vista roja y cristalina
y su tostada piel arrugada.


Volvió la mocita con comida
y con una botella de vino
y sobre una mesa carcomida
reposó los brazos el mendigo.


-Coma hermano, es todo lo que tengo,
un poco de pan con magdalenas
y ese horroroso y fiel sufrimiento
que no deja de andar por mis venas.


Pero, ¿Dónde ha dejado su ropa,
su chaqueta, bufanda o su abrigo,
que lo deja todo viento en popa
y no se da cuenta que hace frío?



-Nunca he podido comprarme nada,
pues mi cuerpo nunca ha ido vestido,
ni caminando por senda helada
he notado que tenía frío.


Aquella mocita le bordó
unos pantalones que tenía
y cuando terminó se los dio
con todo su cariño y alegría.


Bordadora, bordadora mía,
dueña de mi triste corazón
has bordado con tu corta vida
una vieja y perdida ilusión.

ESTHER CASTELLET ALCACER (POEMAS DE LA INFANCIA)DEL LIBRO MANANTIAL DE POESIA